9.7.06

La cebolla, vegetal con solera

Originaria de Asia Menor y la zona mediterránea, la cebolla cuenta con una historia de 3.500 años. Cultivada por egipcios, griegos y romanos, constituía para ellos una fuente básica en su alimentación. Alejandro Magno sustentaba a sus soldados con cebolla para acrecentar su fortaleza, e incluso en Egipto se veneraba como divinidad ya que la disposición de sus capas recordaba a la eternidad.

Desde entonces y hasta nuestros días, requerida por sus propiedades y por el insuperable sabor que confiere a los platos, disfruta de un amplio reconocimiento, revelándose como una de las hortalizas más populares del mundo y un ingrediente obligado en nuestras cocinas.

Para todos los gustos
La cebolla pertenece a la familia de las Aliáceas, al igual que otros vegetales, como el ajo. Se cultiva durante todo el año y oscila en tamaño, aroma y tonalidad en función de su diversidad:

  • Comunes: poseen un gusto concentrado y su tamaño es mediano.
  • Españolas: de dimensiones grandes, cáscara dorada y sabor penetrante. Son conocidas también como bermuda.
  • Chalotas: totalmente circular, de aroma profundo.
  • Las de ensalada tienen un sabor suave y pueden ser blancas o rojas.
  • Morada española: es grande, dulce y se suele usar en ensaladas.
  • Las de conserva: como su nombre indica se recomiendan para conservas.
  • Cipollotto: sabor suave, la cebolla no se ha desarrollado del todo.


Además de hacernos llorar...
Al estar compuesta por azufre, fósforo, calcio, potasio, fibra, hierro y vitaminas B y C, la cebolla ofrece una extensa gama de aplicaciones terapéuticas, las cuales se ven incrementadas cuando la consumimos en crudo. Por ejemplo:

  • Favorece el funcionamiento de los riñones, las afecciones hepáticas, neutraliza los ácidos y provoca el apetito.
  • Para los diabéticos, ya que contribuye al descenso en los niveles de azúcar en la sangre y en la orina.
  • Remedio para resfriados, al ser destructor de gérmenes y un excelente expectorante. Gracias al azufre que contiene es un excelente desinfectante natural y está especialmente indicada para asmáticos.
  • Previene el cáncer. Sobre este aspecto se está investigando mucho ya que es escasa la información que se conoce, pero lo que sí sabemos es que el efecto antioxidante de la cebolla es un efectivo aliado contra el cáncer de próstata, pulmón, hígado o colon.
  • Los niños también se benefician de los efectos de la cebolla, ya que es eficaz contra las lombrices intestinales y, además, los huesos se fortalecerán por el aporte de calcio que produce en ellos.
  • Es recomendable para las personas con altos niveles de colesterol e hipertensión.
  • Pero no sólo la cebolla beneficia a los que la ingieren, sino que su uso puede ser externo: aplicada como cataplasma para paliar las dolencias de garganta, intestinos o manos y pies con sabañones, afecciones del oído, llagas, muelas, orzuelos, reuma o sistema nervioso, en el parto, para acelerar la expulsión de la placenta, frente a hemorragias nasales o erupciones cutáneas, mordeduras de perros o picaduras de insectos.

    Cocina con cebolla
    Aporta a nuestros platos un toque excepcional y una extensa lista de nutrientes, como vitaminas A, B y C. Las únicas desventajas que nos proporciona son las lágrimas y el olor que impregna las manos. Para paliar la incómoda llorera que aflora nada más comenzar a pelar la cebolla, es preciso hacerlo bajo un chorro de agua fría además de mojar el cuchillo antes de comenzar la operación. Conseguiremos contrarrestar el olor lavándonos las manos con un poco de limón o vinagre.

    Una vez superados estos pequeños inconvenientes, la cebolla nos ofrece un completo listado gastronómico en los que su presencia es imprescindible. Por ello, es uno de los condimentos más demandados de nuestra cultura: guisos, carnes, pescados, verduras, pastas... Resultan intensamente agraciados por este vegetal, sin duda, el más popular. Pero no sólo como condimento podemos disfrutar de ella, los suculentos aros de cebolla son una modalidad de consumirla cada vez más extendida.

    La cebolla puede convertir platos en verdaderas maravillas gastronómicas, sólo tendremos que encebollarlos, carnes, pescados o lo que nuestra imaginación alcance. Una manera muy habitual que hay de cocinar la cebolla es caramelizarla, la pochamos en una sartén y le agregamos azúcar hasta que adquiera el color del caramelo. Una delicia con la que podemos acompañar pastas, carnes, quesos o patés.

    A la hora de comprarlas debemos comprobar que no estén muy blandas, ya que eso significa el fin de sus días, y su perfecta conservación se logrará colocándolas en un lugar fresco, ventilado y evitando apilarlas.




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