Nikon D300: primeras muestras y prueba comparativa con la D200
Trancripción íntegra del reportaje aparecido en www.quesabesde.com Aunque, lógicamente, no ha habido tiempo suficiente para poner a prueba y descubrir cada una de las prestaciones que incorpora la nueva réflex nikonista, sí hemos tenido oportunidad de convivir durante un fin de semana con ella e incluso de hacer una rápida comparativa con su predecesora, la D200. Aunque algunas de las tomas -las destinadas a comparar el rendimiento de ambas cámaras- han podido realizarse con ópticas fijas de Nikkor (20, 50 y 86 milímetros), el 18-200 mm f3.5-5.6 DX VR de la firma nos ha acompañado siempre durante estos días. Tomar buena nota Ya hemos hablado largo y tendido en artículos anteriores sobre el cuerpo de la D300 y las nuevas prestaciones que esta réflex luce en su hoja de especificaciones. No obstante, es al ver esta cámara enfrentada a la precedente D200 cuando se perciben los detalles que han sufrido alteraciones. Más aún si el encargado de localizarlos -Ivan Sánchez, reportero de QUESABESDE.COM- lleva un par de años trabajando con una D200. Las nuevas tapas de las conexiones frontales son lo primero que salta a la vista, y nuestro compañero las acoge con entusiasmo, pese a ser uno de los pocos que aún no ha perdido la rosca de la D200. Mejor noticia es aún que, en este caso, se haya incorporado una tapa de goma sujeta a la cámara para proteger el conector de sincronización para flashes externos. La empuñadura algo menos picuda, el acabado con un tacto más rugoso y la confianza de que el recubrimiento sea algo más resistente que el de la D200 completan la lista de primeras impresiones. Por lo demás, queda claro que no se ha querido dar un salto muy radical entre los dos modelos, hermanos en cuanto a la distribución de los mandos. Se agradece, y mucho, la generosa pantalla a la hora de revisar las imágenes, y también ha mejorado mucho el esquema con el que se muestra la información de la toma y los histogramas. 12 megapíxeles, 6400 ISO Aunque, como decíamos, el enfoque o el disparo en ráfaga son algunas de las mejoras más patentes, es inevitable que la mirada se nos vaya directamente al nuevo CMOS de 12 megapíxeles, capaz de alcanzar una sensibilidad de 6400 ISO. Que la calidad que ofrece la cámara se ciña a las expectativas inicialmente suscitadas no supone ninguna sorpresa. La D200 brindaba ya una excelente relación calidad-precio para los fotógrafos profesionales, y la D300 llega dispuesta a superar esta marca. Comparando tomas casi idénticas realizadas con ambos modelos, se aprecia como los 2 megapíxeles de más son capaces de ofrecer algo más de detalle trabajando directamente en JPEG, aunque tampoco se produce un salto exponencial. Pasando por alto las diferencias de color y luz, pese a que los parámetros de exposición son idénticos y las tomas se realizaron sólo con unos segundos de diferencia, lo cierto es que el nivel de detalle y nitidez de la D300 es bastante prometedor. Habrá que comprobar también si, disparando en formato NEF (el RAW de Nikon), es posible exprimir más el rendimiento del nuevo CMOS. Mención aparte merece la sensibilidad de la D300. Aunque puede que no todo el mundo esté de acuerdo con la desaparición del valor de 100 ISO calibrado, sí se aprecia claramente una mejora respecto a los resultados obtenidos con la D200. Una rápida comparación permitiría apuntar que el ruido a 1600 ISO de la D300 es similar al que la D200 exhibía a 800 ISO. Una mejora que hace que esos 3200 ISO presenten un ruido bastante controlado (aunque visible, claro). A 6400 ISO, por el contrario, el problema no es tanto el ruido como la pérdida de color y saturación que sufre la imagen. En este sentido, es importante valorar en su justa medida la mejora y no dejarse eclipsar por las promesas de la D3 y su increíble escala de sensibilidades. Si en aquel caso hablamos de un CMOS de formato completo y unos fotodiodos de gran tamaño, la D300 mantiene el formato DX y aumenta en un par de megapíxeles su resolución. Por tanto, pocas dudas cabe tener sobre el acierto que ha supuesto el paso de Nikon de los captores CCD a los CMOS en las réflex de gama profesional. Controlar el enfoque Hacerse con esos 51 puntos de enfoque de la D300 -una de sus novedades más notables- es un requisito bastante importante si se quiere explotar al máximo el potente autofoco. No obstante, hará falta algo más de tiempo para familiarizarse con las numerosas opciones personalizables que ofrece la cámara a través de su menú de configuración y del selector de modos de enfoque. Mientras dominamos ese modo de seguimiento 3D de 51 puntos, sí nos hemos podido percatar de la mejora experimentada respecto al rendimiento de la D200 en cuanto a velocidad y precisión. Todo ello pese a que el ultrazoom estabilizado 18-200 mm no es, posiblemente, la mejor herramienta para medir este valor. Con todo, sigue sin convencernos en absoluto la posición que se mantiene para el selector del tipo de enfoque (manual, automático o de seguimiento). Situado en el frontal de la cámara, choca claramente con el resto de mandos que pueblan el cuerpo. Si la aparente fragilidad del flash integrado contrasta con la robustez y el peso de la D300, en la lista de valores añadidos a la cámara no hay que olvidarse del sistema Live View de previsualización. Aunque su acceso está algo escondido en la rueda de control de la ráfaga y el denominado modo de disparo con trípode ha pasado algo desapercibido, hay que tenerlo muy presente. Y es que, con el permiso de la Lumix DMC-L10 de Panasonic y su enfoque por contraste, la D300 se acerca bastante a un sistema de autofoco con Live View sin necesidad de mover el espejo. Pensado para bodegones, sigue sin ser especialmente veloz. Aun así, hemos notado una mejora considerable respecto al torpe mecanismo que pudimos ver en los primeros prototipos exhibidos en Tokio. Otro detalle a tener en cuenta es que la batería -al menos la suministrada en esta ocasión- es de la misma intensidad que la de la D200. A la espera de un análisis más sosegado, podría vaticinarse una merma en la autonomía, dada la mayor pantalla de la D300 y -sobre todo- la presencia de Live View. Evolución tranquila Hará falta más tiempo y una prueba mucho más concienzuda para desgranar aspectos tan interesantes como el sistema de limpieza, que la D300 estrena en el seno del catálogo réflex de Nikon. Por lo visto hasta ahora, parecen afianzarse las sensaciones iniciales con la D300 en las manos, sobre todo al contextualizarla como una evolución tranquila de la exitosa D200. Comparado con el salto dado por las réflex de la saga D2 a la nueva D3, la D300 bien podría pasar por una mera actualización. El nuevo sensor CMOS muestra interesantes mejoras, pero serán posiblemente la velocidad, el enfoque, la previsualización o la limpieza los detalles que hagan que la D300 se desmarque con más claridad de su predecesora cuando se produzca su definitiva llegada a los escaparates. Se trata de la primera -y por ahora única- Nikon D300 que se encuentra en España lista para salir al mercado, es decir, con la versión definitiva del firmware. Aun así, QUESABESDE.COM ya ha podido probar durante un par de días esta SLR, cuyo inminente aterrizaje comercial ha quedado eclipsado por la llegada de su hermana mayor, la Nikon D3. Iker Morán / Ivan Sánchez.- Nikon D300 
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Heredera y predecesora: la Nikon D300 (a la izquierda), junto a la D200.Nikon D300 
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Nikon D200 y D300 
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Nikon D300 
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Nikon D300 
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Nikon D300 
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Nikon D300 
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Las tomas para la prueba comparativa entre la D300 y la D200 (en la imagen) se realizaron con los mismos parámetros de exposición y con un lapso de apenas 10 segundos entre una y otra.Nikon D300 
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Nikon D300 
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Nikon D300 
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Nikon D300 
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Nikon D200 y D300 
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